En La Odisea, Ulises deja Ítaca para embarcarse en un viaje que le lleva a conocer culturas y pueblos muy diversos, gracias a los que descubre costumbres, formas de gobierno y modos de vida que no conocía. Su aventura pronto se convierte en algo más que un largo regreso a casa. Salir de su entorno le permite tomar la distancia necesaria para reflexionar sobre su propio mundo y la travesía acaba transformándose en un aprendizaje sobre sí mismo y los demás.
Salvando las distancias, los casi 100 investigadores chinos que se desplazaron los días 9 y 10 de junio a Atenas para participar en la segunda Conferencia Mundial de Estudios Clásicos experimentaron algo parecido a Ulises. También ellos emprendieron un viaje intelectual. Al menos, así lo expresó la profesora He Fangying, experta en la materia y muy vinculada a este encuentro, que fue impulsado por primera vez en 2024 por China y Grecia.
“El rey de Ítaca, que vio las ciudades de muchos hombres y conoció su forma de pensar –por citar directamente a Homero–, se hace al final una sola pregunta: ‘¿Cuál es la mejor manera de vivir?’. Es una cuestión que también se plantearon nuestros sabios, que ha resonado a lo largo de milenios y que todavía hoy sigue vigente”, señaló He, profesora de estudios clásicos.
Platón respondió a esta pregunta aludiendo a la búsqueda de la justicia, la razón y la verdad. Aristóteles, por su parte, concebía la buena vida como un estado de plenitud humana que se alcanzaba a través de la excelencia y la virtud, y que debía guiarse por la prudencia y el “justo término medio”; es decir, por encontrar el equilibrio entre los extremos, tanto en el comportamiento personal como en la vida cívica.
A menudo, los eruditos chinos han relacionado estas ideas con el concepto confuciano de zhongyong (Doctrina de la medianía), lo que revela que existen sorprendentes paralelismos entre la tradición clásica griega y la china en la búsqueda de un orden moral y ético.
Una búsqueda compartida
En 2017, He impulsó los primeros cursos de griego antiguo y latín para estudiantes de posgrado en el Instituto de Literatura Extranjera de la Academia de Ciencias Sociales de China, institución organizadora del congreso junto con el Ministerio de Educación y el Ministerio de Cultura y Turismo chinos, el Ministerio de Cultura griego y la Academia de Atenas.
La investigadora inició su propio camino académico en 2002 cuando, después de haber traducido el diálogo de Platón Lisis al chino, se matriculó en una clase de griego antiguo impartida por Liu Xiaofeng.
Liu, filósofo convertido en clasicista, es una figura clave en el resurgimiento de los estudios clásicos en China. En 2002 cofundó la editorial académica Los clásicos y su interpretación, que se organiza en torno a tres grandes líneas: la tradición occidental, la tradición china y la revista Los clásicos y su interpretación. Desde entonces, ha publicado 800 volúmenes.
“Para saber cómo pueden los estudios clásicos seguir siendo relevantes en la actualidad, primero hay que preguntarse si la gente sigue confiando hoy en la sabiduría de los clásicos”, señaló Liu sobre el tema del congreso, Diálogo entre lo antiguo y lo moderno: la sabiduría clásica como inspiración contemporánea.
Wu Fei, que en la actualidad es profesor de Filosofía en la Universidad de Pekín, conoció los textos filosóficos que publicaba Liu cuando era estudiante. “Aquellos libros se propusieron comprender las tensiones espirituales y sociales contemporáneas, y fue precisamente ese empeño el que terminó conduciendo a Liu a explorar épocas más remotas”, afirmó.
Wu viajó por primera vez a Grecia el otoño pasado. Aseguró que, al visitar el histórico puerto de Atenas, recordó las primeras palabras de La República, de Platón: “Ayer bajé al Pireo en compañía de Glaucón, hijo de Aristón…”. Según contó, el hecho de ver allí cargueros chinos le hizo pensar que “las civilizaciones continúan encontrándose en los mismos mares, a través de la memoria, los textos y la eterna búsqueda humana de significado”.
Encuentro entre tradiciones
La Conferencia Mundial de Estudios Clásicos de este año brindó a los clasicistas chinos la oportunidad de reunirse por primera vez en Atenas, cuna de la civilización occidental. Según recordó He, el estudio de textos canónicos ha sido clave para los intelectuales chinos durante gran parte de la historia. “El respeto por la sabiduría antigua, profundamente arraigado en la mentalidad china, ha conducido a generaciones de eruditos a examinar los clásicos –pertenecieran o no a su propia tradición– para entender el legado de las grandes civilizaciones, como Grecia, China, Mesopotamia o India”, indicó.
El verano pasado, Myrto Garani, profesora de Literatura latina de la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, impartió clases en Beijing durante tres semanas. Lo hizo gracias a un programa de colaboración entre su universidad y el Centro de Antiguas Civilizaciones de Grecia y China de Atenas, que se inauguró el pasado año como el primer centro de investigación avanzada dedicado a estudios clásicos fuera del país heleno.
Tras la experiencia, Garani quedó impresionada por la erudición de sus colegas chinos, su buena formación filológica y su apertura a análisis comparados y multidisciplinares. También por la dedicación y respeto que demostraban los estudiantes. Según destacó, “en el contexto académico internacional, este tipo de estudios evidencia que los clásicos no son solo patrimonio de una única tradición cultural”.