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Una industria con corazón artesano
Zhao Qingyue, uno de los maestros que mantienen viva la cestería tradicional de mimbre en el condado de Linshu, durante una demostración.

Una industria con corazón artesano

En Linshu, el trenzado de mimbre es mucho más que un oficio milenario. El negocio de la cestería, cada vez más diversificado, facturó entre enero y abril 123 millones de euros
ZHAO RUIXUE - 15 Jul 2026 16:52

A mediados de junio, los habitantes de Caozhuang están ocupados elaborando artículos de mimbre que les encargan desde el extranjero. En este tranquilo pueblo del condado de Linshu, provincia de Shandong, los trineos hechos a mano y forrados de terciopelo son uno de los productos estrella. Se utilizan como decoración navideña y, junto con las bases para el árbol, las figuras de reno y las cestas, figuran entre los más vendidos de la temporada.

“Este tipo de artículos aporta calidez a los hogares y capta el espíritu de la Navidad. Los clientes vienen con meses de antelación para hacer sus pedidos”, cuenta Zhang Zhiquan, director general de la empresa Linyi Olvy Agricultural Comprehensive Development, que diseña, fabrica y exporta piezas de cestería.

Adentrarse en las instalaciones de Olvy, llenas de artículos elaborados con mimbre, madera o cuerda, es como sumergirse en un paraíso de la artesanía. “Hoy en día, hay mucho producto industrial. Por esto nos encantan estas piezas”, asegura Carlos Rocher Arnal, un comprador español que está allí buscando cestas de Navidad.

Patrimonio cultural inmaterial de China

En Linshu, el arte de la cestería se remonta a las dinastías Sui (581-618) y Tang (618-907). No obstante, floreció durante las dinastías Song (960-1279) y Yuan (1271-1368), y alcanzó su madurez en las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911). A lo largo de los siglos, los artesanos han ido puliendo la técnica para realizar trenzados planos, diseñar patrones decorativos, crear entramados visuales o rematar los bordes de las piezas.

En la actualidad, el oficio se practica sobre todo en las provincias de Henan, Hebei, Anhui y Shandong. Precisamente dentro de esta última se encuentra el condado de Linshu, cuya técnica de trenzado de mimbre es patrimonio cultural inmaterial de China desde 2021.

“En el pueblo de Caozhuang, la cestería está tan extendida como la agricultura. Casi todos aquí conocemos el oficio”, cuenta el reputado artesano Zhao Qingyue mientras entrelaza con destreza ramas de sauce. Tiene 68 años y es uno de los expertos que han sido reconocidos para transmitir esta tradición tan propia del territorio. Según los registros que existen, en la zona ya se elaboraban cestas, recipientes para el grano y bandejas para aventarlo desde tiempos de la dinastía Tang.

Sin embargo, lo que comenzó siendo una práctica artesanal del campo ha acabado convirtiéndose en uno de los pilares de la industria de Linshu. En la actualidad, en el condado se fabrican decenas de gamas de productos: desde cestas y muebles hasta decoración para el jardín.

Piezas vendidas en todo el mundo

Según el Gobierno del condado, los artículos elaborados con ramas de sauce de Linshu viajan a más de 80 países y regiones del mundo, lo que equivale a más de un cuarto de todos los productos de este tipo que exporta China.

Entre enero y abril de 2026, la industria de la zona generó 950 millones de yuanes (123 millones de euros), lo que supuso un aumento interanual del 16,58%. También en los cuatro primeros meses del año se facturaron 268 millones de yuanes (34,69 millones de euros) gracias a las exportaciones, un 9,38% más que en el mismo periodo del año anterior. En el condado de Linshu, 100.000 personas se dedican al sector.

“La cestería me ha permitido convertir mi pasión en un trabajo, lo que hace que sea profundamente gratificante”, asegura Zhao. Igual que otros maestros locales, vela por la tradición al tiempo que continúa innovando para insuflar una nueva vida al oficio.

“La artesanía no debería limitarse a repetir viejos patrones”, coincide Zhang, de la compañía Olvy, que aprendió a trenzar mimbre cuando era pequeño. Sus piezas combinan este material con hierro, madera, ratán y paja, y mezclan técnicas tradicionales con una estética contemporánea. La empresa ha diseñado más de 20.000 artículos a partir de ramas de sauce y exporta más del 90% de ellos a Estados Unidos, España y Japón. “Esta artesanía está hoy presente en hogares de todo el mundo, donde aporta un toque natural a jardines, salones y despachos”, concluye.

Con información de Cao Jiayue