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La capital china del tenis busca entrenadores extranjeros
Los mexicanos Fabricio y Grecia González posan junto a una valla publicitaria que anuncia el Open de Tenis de Jingshan, en la provincia de Hubei.

La capital china del tenis busca entrenadores extranjeros

En Jingshan, donde uno de cada seis habitantes es aficionado a la raqueta, los técnicos internacionales cotizan al alza. Su misión: guiar a los jóvenes hasta los circuitos de élite
LIU KUN Y GUO YANQI - 28 Nov 2025 8:54

De los 600.000 habitantes que tiene la ciudad de Jingshan, más de 100.000 son aficionados al tenis. Así lo afirma la Administración de Deportes de Hubei, la provincia en la que se ubica, que recuerda que el 60% de los seguidores de este juego de raqueta en la localidad son adolescentes.

Sede de los torneos WTA 125 y ATP Challenger 100, la urbe cuenta con más de 300 pistas de primer nivel, ya sean de hierba, pista dura o tierra batida. Se la conoce como “la ciudad china del tenis” y se ha convertido en un imán para el talento técnico internacional.

De México a Hubei

El mexicano Fabricio González y su esposa, Grecia, son dos de los muchos profesionales que han acudido a Jingshan empujados por esta peculiaridad. Él es un veterano entrenador de tenis formado en México, Estados Unidos y España. Ella, una terapeuta deportiva, especializada en preparación física y técnicas de respiración.

Desde el pasado agosto, ambos trabajan como preparadores en la Escuela de Tenis de Hubei y en un club local. Antes de aceptar la invitación para unirse al programa de tenis de la ciudad, pasaron juntos un año y medio en Shanghai. “Tomar la decisión de mudarnos aquí fue difícil. Estábamos preocupados porque no conocíamos bien la ciudad”, confiesa Grecia.

Sin embargo, la perspectiva de la pareja cambió cuando descubrieron la vibrante cultura tenística de la localidad. Quedaron cautivados por sus instalaciones y por el espíritu deportivo que se respiraba en sus calles. Mientras paseaban por un céntrico parque de Jingshan, rodeado de pistas de tenis y guiños a la disciplina en el paisaje urbano, se dieron cuenta de que este deporte formaba parte del ADN de la ciudad.

“Las instalaciones y la tecnología que hay aquí son increíbles”, dice Fabricio, que cree que Jingshan es una de las mejores opciones tanto para entrenadores como para jugadores. “Entrenan con pasión, incluso cuando hace mal tiempo”, asegura.

Junto con Grecia, ha recibido un paquete de ayudas por parte del Gobierno de la ciudad. Incluye alojamiento, acceso a pistas para entrenar e intercambios culturales, según indica el vicealcalde de Jingshan, Li Wei, que también lidera el grupo que se encarga de desarrollar la industria del tenis de la ciudad.

En la Escuela de Tenis de Hubei, Fabricio enseña técnica a los adolescentes. Con él aprenden estrategias profesionales y a perfeccionar sus movimientos. Ofrece entrenamientos personalizados y les recuerda que la pasión y la actitud positiva ayudan a mejorar.

Por su parte, Grecia imparte una formación específica para aprender a respirar a la que apenas tenían acceso antes los jóvenes chinos. El programa, que incluye fisiología del ejercicio, ayuda a los jugadores a superar sus limitaciones físicas.

"Incorporar a entrenadores extranjeros concede a nuestros técnicos y jugadores una perspectiva internacional y les da acceso a otras formas de entrenar, lo que les ayuda a acercarse al nivel de la élite mundial”, señala director ejecutivo de la Escuela de Tenis de Hubei.

El idioma, un obstáculo superable

No obstante, Fabricio y Grecia también han tenido que sortear algunos obstáculos. Para la pareja, la principal barrera ha sido el idioma, aunque se apañan utilizando gestos y traductores disponibles en el móvil.

“Las dos primeras clases fueron un poco frustrantes porque mis alumnos no me entendían”, recuerda Grecia. “Aun así, la situación mejoró pronto. Había un chico que me ayudaba a traducir y también empecé a aprender chino por mi cuenta”, relata. La buena disposición de sus jóvenes alumnos, unida a la tecnología y al lenguaje gestual, hizo las lecciones más fluidas enseguida.

Los dos miembros de la pareja aseguran que sus alumnos tienen un gran potencial. Parte de su misión es formar a una nueva generación de tenistas capaces de competir a nivel mundial.

“Hay seis o siete jugadores que podrían participar en torneos profesionales internacionales. Tienen suficiente técnica, ambición y experiencia”, dice Fabricio. Rinden bien para su edad, incluso teniendo que entrenar duro todos los días y con mal tiempo. “Algunos de estos chavales reúnen los requisitos necesarios para llegar a la ATP o a la WTA. Nuestro trabajo es guiarlos hasta allí”, concluye.