Conforme el Mundial 2026 entra en su fase eliminatoria, China cobra cada vez más protagonismo en la gran cita del fútbol internacional. No solo está presente en la competición a través de sus aficionados y sus patrocinadores, sino también del apoyo que brinda en tecnología e infraestructuras, así como de colaboraciones en muchos otros ámbitos.
Los cánticos de la afición china más entregada se escuchan en los estadios de los tres anfitriones: Estados Unidos, Canadá y México. A pesar de las grandes distancias que hay entre las diferentes sedes y del elevado precio de los alojamientos, un nutrido grupo de hinchas del país asiático ha asistido a casi todos los grandes partidos de la fase de grupos y ha compartido su experiencia en publicaciones que luego se han hecho virales en las redes sociales chinas.
“Nuestra selección no consiguió clasificarse, pero aquí estamos todos”, afirmaba en un vídeo de Weibo el aficionado e influencer He Sheng, que procede de la provincia de Sichuan.
Tecnología punta en el campo
El entusiasmo de las empresas chinas tampoco se queda atrás. El gigante tecnológico Lenovo, la marca de productos lácteos Mengniu y el fabricante de electrodomésticos Hisense han logrado convertirse en patrocinadores oficiales de la FIFA, para lo que han invertido más de 500 millones de dólares (438 millones de euros).
Gracias a la tecnología con inteligencia artificial de Lenovo, las cámaras que reproducen el punto de vista del árbitro y que permiten ver la repetición de las jugadas ofrecen a los espectadores una experiencia mucho más inmersiva. Hisense ofrece pantallas de ultra alta definición para revisar el VAR y Mengniu, patrocinador histórico del Mundial, envió a seis adolescentes chinos como abanderados para el partido inaugural, lo que dio visibilidad a los programas de intercambio juvenil entre China y la FIFA.
También el Estadio Azteca, sede emblemática de tres Mundiales y hasta la fecha talismán de la selección mexicana, debe parte de su magia al saber hacer chino. En la remodelación que se llevó a cabo antes de que empezara el torneo y que duró 20 meses, China Railway Construction Engineering Group fue clave a la hora de reforzar la estructura y renovar la cubierta.
Por otro lado, y solo durante los dos primeros meses del año, el mundialmente famoso mercado de Yiwu envió a los tres países anfitriones mercancías destinadas a aficionados valoradas en más de 550 millones de dólares (482 millones de euros). Entre los productos que ha suministrado este gran centro manufacturero de la provincia de Zhejiang, al este de China, figuran desde camisetas de equipos hasta réplicas en miniatura de la Copa del Mundo, pasando por vuvuzelas y demás accesorios temáticos.
Un equipo arbitral histórico
Pese a no tener un equipo en competición, China cuenta con representantes sobre el terreno de juego, pero no con un balón en los pies, sino con un silbato al cuello.
En el encuentro del Grupo E que enfrentó a Ecuador contra Curazao el 20 de junio, el árbitro Ma Ning, el asistente Zhou Fei y el árbitro VAR Fu Ming hicieron historia al convertirse en el primer equipo arbitral íntegramente chino al frente de un partido del Mundial.
“Después de Qatar, alguien me dijo que era demasiado viejo para volver a un Mundial. Quiero demostrar que se equivocan”, aseguró Ma, que también desea reivindicar la calidad de los árbitros chinos.
Ahora solo falta que la selección nacional dé el último paso, un futurible ante el que el máximo organismo del fútbol mundial se muestra optimista. “China tiene un enorme potencial y juega un papel clave tanto dentro de la región como en su calidad de miembro de la FIFA”, señaló el secretario general de la asociación, Mattias Grafström, durante una visita que realizó a Beijing en mayo.