A pesar de la creciente incertidumbre del panorama internacional, la economía china cobró impulso en el primer semestre de 2026 y creció un 5%, lo que pone de manifiesto que la segunda economía del mundo debe parte de su resiliencia a su gran mercado interno, según informaron diversos funcionarios y expertos del país el pasado 16 de abril.
De acuerdo con esta fuente, la demanda nacional representó más del 80% del crecimiento del PIB, en un contexto en el que las inversiones aumentan de nuevo y repunta la inflación, una tendencia que se espera estabilice la expansión económica del país durante los próximos meses.
Sin embargo, los analistas advierten de que la recuperación de la demanda interna podría no estar todavía consolidada debido a la desaceleración de los ingresos de los hogares y al lastre que supone el alto precio de la energía en el ámbito internacional, por lo que subrayan la necesidad de que se adopten más medidas específicas para apuntalarla.
Según anunció el Buró Nacional de Estadísticas (NBS, por sus siglas en inglés) el 16 de abril, el PIB de China alcanzó los 33,42 billones de yuanes (4,16 billones de euros) en el primer trimestre del año, lo que supuso un crecimiento interanual real del 5% y una subida 0,5 puntos porcentuales más rápida que en el cuarto trimestre de 2025.
“La economía china ha tenido un buen arranque gracias a la mejora de los principales indicadores macroeconómicos y a la rápida expansión de nuevos motores económicos”, afirmó Mao Shengyong, subdirector del NBS. Según señaló, la economía está bien posicionada para mantener un crecimiento estable en el próximo período.
Mejor desempeño del esperado
El aumento de la demanda interna del país y el crecimiento de las exportaciones han contribuido a que el crecimiento económico del primer trimestre supere las expectativas. De acuerdo con el NBS, las ventas al por menor, un indicador clave del consumo, experimentaron una subida del 2,4% interanual, lo que supone 0,7 puntos porcentuales más que en el trimestre anterior.
La inversión en activos fijos aumentó durante el primer trimestre un 1,7% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, lo que revirtió la caída del 3,8% que se registró en 2025. Este avance vino propiciado por un aumento del gasto en infraestructuras, una aceleración de las inversiones en manufacturas y una reducción de la caída de las inversiones en el sector inmobiliario.
En total, el consumo y las inversiones contribuyeron al 84,7% del PIB del primer trimestre, lo que supone casi 30 puntos porcentuales más en términos interanuales, según recalcó el buró, que augura un cambio hacia un modelo de crecimiento basado en la demanda interna.
La tecnología, un sector clave
La innovación tecnológica e industrial también ha supuesto un pilar considerable. El sector de la tecnología punta representó el 32,6% del total del crecimiento de la producción industrial, que aumentó un 6,1% interanual y subió 1,1 puntos porcentuales más rápido que en el cuarto trimestre de 2025.
La inflación repuntó conforme aumentó la demanda. Según el banco japonés de inversión Nomura, el deflactor del PIB de China –un indicador que mide el nivel de los precios– pasó de registrar un 0,6% en el trimestre anterior a marcar un 0,1% en el primer trimestre de 2025, el nivel más alto en tres años.
“La reflación china ha pasado de ser un mero deseo a convertirse en realidad”, afirmó Xiong Yi, economista jefe de la división china de Deutsche Bank.
Esta tendencia podría aumentar los ingresos y la rentabilidad de las empresas chinas y contribuir a recuperar la inversión y los ingresos de los hogares, prosiguió Xiong. Según dijo, Deutsche Bank prevé que el PIB real de China aumente un 4,9% en 2026.
El buen desempeño económico de China ha impulsado el mercado de valores doméstico ChiNext –centrado sobre todo en empresas tecnológicas y startups–, que el 16 de abril subió 3,17% y cerró en 3.626,27 puntos, su valor más alto en 11 años.
Junjie Watkins, socia de la firma de servicios financieros suiza Pictet, señala que el mercado chino ofrece “cierta seguridad en un entorno por lo demás incierto”, lo que es posible gracias a sus planes de desarrollo a largo plazo, lo que han mejorado las expectativas de beneficios y el hecho de que las acciones coticen a precios competitivos.
Este aumento del optimismo también se ha visto reflejado en la inversión extranjera directa (IED). China ha escalado dos puestos en el Índice de Confianza para la IED de 2026, que elabora la consultora estadounidense Kearney. Según este ranking internacional, China es en la actualidad el cuarto país más atractivo del mundo para realizar este tipo de inversiones, un puesto que ostenta gracias a su liderazgo en inteligencia artificial y a las grandes dimensiones de su mercado interno.