Junto a la entrada de su casa de Texas, un bloguero estadounidense muestra orgulloso el carrito de golf eléctrico que acaba de comprarse. “He estado dando una vuelta por el barrio y haciendo entrevistas”, cuenta. “Tiene cuatro plazas, dos posavasos, un maletero espacioso, cargadores... Es súper fácil de conducir y muy amplio. Lo voy a utilizar todos los días. ¡Qué pasada!”, comparte en redes sociales antes de subrayar que le “flipa” su equipo de sonido. Entre los comentarios, hay uno que quizás resume el conjunto de reacciones: “esto está a otro nivel”.
Este tipo de buggies o coches de golf son cada vez más populares entre los jubilados de Florida, que los usan para hacer la compra, o entre las familias de Escocia, que se sirven de ellos para llevar y recoger a los niños del colegio. Se trata de vehículos eléctricos de baja velocidad chinos que también ganan terreno en el sector hostelero de Italia, donde van sustituyendo a los microbuses lanzadera que antes recorrían las instalaciones de los complejos turísticos.
En Estados Unidos, la ley federal contempla este tipo de vehículos eléctricos como cuadriciclos motorizados con ciertas limitaciones de velocidad (40 kilómetros/hora) y peso. Además de en campos de golf, su presencia crece en urbanizaciones para la tercera edad, complejos residenciales, campus universitarios o municipios de poco tamaño.
Se trata de una tendencia que los fabricantes chinos están aprovechando para convertir estos modestos cochecitos en una nueva forma de movilidad. Es el caso de la marca Denago, que pertenece a Tao Motor, con sede en la provincia de Zhejiang, al este del país asiático. Entre su oferta figura un buggie compatible con el sistema CarPlay de Apple, que puede alcanzar 40 km/hora. Cuenta con una pantalla táctil para consultar la velocidad y el nivel de la batería, equipo de sonido, luces led, intermitentes laterales y un indicador de carga que recuerda a “la experiencia digital de un Tesla”, según subraya un usuario estadounidense en Internet.
La amplia cadena de suministro con la que cuenta China en el sector ha permitido que las compañías del ramo optimicen sus productos y aumenten rápidamente sus exportaciones. Tao Motor, que además de para Denago produce para la marca Teko, es uno de los fabricantes chinos que ilustra esta corriente. De acuerdo con la consultora estadounidense Frost & Sullivan, la empresa ya controla cerca del 10,9% del mercado mundial. Solo el año pasado, su negocio de coches de golf generó 1.960 millones de yuanes (251,2 millones de euros), lo que supuso un incremento interanual del 141%.
“La demanda internacional de un transporte que sea práctico, económico y sostenible es cada vez mayor”, confirma Cao He, consultor de la industria automotriz, en declaraciones recogidas por la publicación especializada China Automotive News. “Con el diseño, las prestaciones y la buena relación calidad-precio que ofrecen los vehículos eléctricos de baja velocidad chinos, todo el mundo sale ganando”, concluye.