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Se alquila robot para fábrica o comercio
Un hombre entrena robots humanoides en un establecimiento especializado de Zhengzhou, provincia de Henan.

Se alquila robot para fábrica o comercio

El año pasado surgieron en China 38.200 empresas relacionadas con el arrendamiento de humanoides, exoesqueletos y otro tipo de máquinas
LI JIAYING - 30 Jun 2026 10:03

Como puede comprobarse en sectores vinculados al turismo, transporte, comercio o seguridad, los humanoides están cada vez más presentes en el mundo real. Su creciente protagonismo en entornos tangibles ha generado un nuevo modelo de negocio, el alquiler de robots, que muchos en la industria contemplan como el primer paso para comercializar este producto a gran escala.

“Hoy por hoy, alquilar robots es la mejor forma de acceder al mercado”, afirma Li Yiyan, director ejecutivo de Botshare, una plataforma china que ofrece este servicio y que está impulsada por la empresa de robótica AgiBot. Según cuenta, los robots humanoides todavía tienen sus limitaciones y se encuentran en una fase temprana de comercialización, pero su potencial a largo plazo podría ir mucho más allá del hardware en sí.

“En el futuro, cuando la presencia de estas máquinas se generalice en hogares, fábricas o servicios de seguridad, surgirá todo un mercado de servicios relacionado con ellas”, predice Li. “Desde las plataformas de alquiler se podrá acceder también a robots de segunda mano, así como a soporte técnico, reparaciones o asistencia a domicilio”.

Solo en 2025 se registraron en China 38.200 empresas vinculadas al alquiler de robots, un 55,7% más que en el ejercicio anterior, de acuerdo con la plataforma china de información empresarial Qichacha. Se trata de la cifra más alta de los últimos 10 años.

Conforme el mercado va despegando, más plataformas se suman a la carrera. A finales del año pasado, más de 200.000 usuarios se registraron en Botshare en las tres primeras semanas que siguieron a su lanzamiento, lo que se tradujo en una media de más de 200 pedidos al día. Por su parte, el gigante chino del comercio electrónico JD también se ha subido al carro y ofrece su propio servicio de alquiler de robots, entre los que figuran humanoides, perros robots y exoesqueletos.

En busca de rentabilidad

Sin embargo, aunque el entusiasmo por el sector crece, también aumentan las dudas sobre su viabilidad económica. El precio del alquiler de robots humanoides ha experimentado fuertes caídas desde que el mercado empezó a dar sus primeros pasos. Si hacerse con una de estas máquinas costaba 30.000 yuanes (3.750 euros) al día a principios de 2025, en la actualidad solo vale 3.000 yuanes (375 euros). Además, muchas empresas tienen un técnico asignado a cada robot, lo que encarece la mano de obra, la logística y el mantenimiento.

Como explica Li, de Botshare, en estos momentos el verdadero reto no consiste en alquilar más robots que la competencia, sino en “ver cuál es la primera empresa que consigue dar cobertura nacional, estandarizar un sistema de entrega y establecer protocolos para solucionar problemas y controlar riesgos”. En su opinión, la plataforma que logre construir esta infraestructura se convertirá no solo en la preferida de los fabricantes de robótica que necesiten comercializar sus productos, sino también en la de particulares y empresas que deseen alquilar.

Democratizar el acceso

Teniendo en cuenta todo lo anterior, Botshare busca mercados en el extranjero que le aporten más margen de beneficios. En abril, la plataforma empezó a tejer su red internacional por regiones clave, como Europa, Norteamérica, Asia-Pacífico y Oriente Medio.

Según explica Li, alquilar un robot humanoide en Europa cuesta entre 2.000 y 3.000 euros al día, mientras que en Norteamérica puede ascender a 6.000 dólares (5.170 euros). Cuanto más cara es la mano de obra humana en un país, más demanda de robots hay para sustituirla, precisa.

Según Li Junlan, de la consultora IDC, el alquiler va a democratizar el acceso a la robótica y a conseguir que los clientes –tanto pymes como empresas que aún se lo están pensando– venzan su resistencia a probarla y comprarla. Todo ello contribuirá, en última instancia, a acelerar el crecimiento del mercado.