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El ciprés de los acantilados: ‘resucita’ un coetáneo de los dinosaurios
Un grupo de investigadores recoge semillas de un ciprés de acantilado en la Reserva Natural Nacional de Xuebaoshan, Chongqing, en octubre de 2023.

El ciprés de los acantilados: ‘resucita’ un coetáneo de los dinosaurios

Un proyecto basado en semillas logra recuperar en una reserva natural de Chongqing una rara conífera con 200 millones de años de historia que se daba por desaparecida
TAN YINGZI Y DENG RUI - 11 Sep 2026 13:05

En los riscos de las montañas Daba, al suroeste de China, el ciprés de los acantilados está protagonizando uno de los procesos de recuperación más fascinantes de la historia de la botánica. Esta rara conífera, que sobrevivió a la época de los dinosaurios y que cuenta con 200 millones de años de antigüedad, se creía extinta del medio salvaje desde que así lo decretó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en 1998.

El llamado “panda gigante del mundo vegetal”, cuyo nombre científico es Thuja sutchuenensis, se daba por desaparecido del planeta. Sin embargo, gracias a avanzadas técnicas de reproducción que se llevan a cabo hoy en el distrito de Kaizhou, en Chongqing, se ha conseguido convertir esta especie en un modelo de repoblación a escala mundial.

Una misión complicada

A los pies de la Reserva Natural Nacional de Xuebaoshan se encuentra un centro de cultivo donde los especialistas inspeccionan atentamente hileras de plantones que apenas sobresalen 20 centímetros del suelo. De ellos emana un característico aroma que recuerda a manzanas verdes.

Durante décadas, intentar salvar al ciprés de los acantilados implicaba laboriosas tareas manuales que pasaban por sacar esquejes de árboles adultos situados al borde de los riscos, cuidarlos en invernaderos y reintroducirlos poco a poco en la naturaleza durante un período de tiempo que podía durar entre dos y tres años. Ahora, sin embargo, los conservacionistas celebran que se pueda propagar la especie a gran escala mediante semillas, lo que ha supuesto un cambio decisivo.

Según Huang Jiyong, que dirige el Banco Nacional de Recursos de Germoplasma Forestal de Thuja sutchuenensisde Kaizhou, la especie se enfrenta a grandes amenazas, entre ellas las pocas posibilidades que tiene de regenerarse de forma natural –debido a sus largos ciclos reproductivos–, la infertilidad de sus semillas o su baja diversidad genética. Además, existen factores externos, como la tala, condiciones medioambientales adversas y especies invasoras, que dificultan aún más su supervivencia.

Pese a todo, Huang, que es también secretario del Vivero Forestal Mayun, propiedad del Estado, augura un buen año para el ciprés de los acantilados gracias a la implementación de un método para propagarlo a gran escala mediante semillas. “Es la primera vez que los ejemplares que tenemos en el vivero están produciendo grandes cantidades de ellas”, celebra.

En estado salvaje, debido a las duras condiciones medioambientales y a la baja diversidad genética que presenta la especie, estos árboles producen conos –similares a las piñas– de forma irregular. Sin embargo, cuando se trata de ejemplares cultivados que gozan de cuidados especiales, cada ciprés llega a generar más de 10.000 de estos conos o receptáculos de semillas. Utilizarlos para multiplicar los árboles reduce en un 90% el gasto que implica cultivarlos y, al mismo tiempo, propicia que crezcan más sanos y sean más resistentes a las enfermedades.

Reconocimiento internacional

Durante las últimas dos décadas, Kaizhou se ha convertido en un punto clave para la conservación del ciprés de los acantilados gracias al esfuerzo realizado de forma conjunta por la reserva natural de Kaizhou, diversos viveros forestales locales, la Academia de Ciencias Forestales de China y el Instituto para el Cultivo de Plantas Medicinales de Chongqing.

Los cerca de 7.800 ejemplares de la especie que se hallan en estado salvaje dentro de la reserva natural se han empezado a catalogar, lo que ha permitido crear el primer banco regional de recursos genéticos del ciprés de los acantilados del país. En 2025 ya había en marcha cuatro viveros destinados a reproducir el árbol y 18 invernaderos inteligentes, gracias a los que se ha conseguido obtener más de 2,7 millones de plantones y reintroducir 750.000 ejemplares en la naturaleza.

Más allá de preservar la especie, el proyecto en torno al ciprés de los acantilados pretende impulsar también el desarrollo de la región. Según cuentan las autoridades locales, las propiedades únicas con las que cuenta este árbol se están aprovechando en paralelo para crear y comercializar más de 100 productos derivados de los ejemplares cultivados, entre ellos champús, mascarillas faciales o aceites esenciales, que a su vez se han protegido mediante más de 100 marcas comerciales.

En el plano económico, los dirigentes locales están explorando el comercio de créditos de carbono forestal como un medio para poder convertir los actuales esfuerzos de conservación en ingresos directos.

En noviembre del año pasado, el Foro Mundial sobre Asentamientos Humanos, celebrado en Ginebra, otorgó a Kaizhou el premio Modelo Mundial de Restauración y Protección Ecológica. La concesión del galardón supuso el reconocimiento internacional a este enfoque, que combina la estricta conservación de un ecosistema con el comercio local sostenible.

Lo que empezó siendo un proyecto para salvar una especie vegetal al borde de la extinción, ha acabado convirtiéndose en una referencia sobre cómo intervenir en la naturaleza para beneficiar tanto al medio ambiente como a las comunidades locales.