La Iniciativa de Restauración de la Bahía Azul, impulsada por China, ha sido distinguida por Naciones Unidas como una de las Iniciativas Emblemáticas de Restauración Mundial de 2026. El nombramiento, que se anunció el 29 de octubre en Ereván, capital de Armenia, supone el reconocimiento internacional a los logros cosechados por el país asiático a la hora de proteger y recuperar sus ecosistemas marinos.
El objetivo de este programa nacional, que se aplica a gran escala, es restaurar los ecosistemas marinos, velar por la calidad del agua, prevenir la contaminación y reducir el riesgo de desastres ecológicos a lo largo de la costa del país, lo que pasa también por proteger los manglares, las praderas marinas o los arrecifes de coral.
La ONU anunció el reconocimiento durante una jornada dedicada a la recuperación de ecosistemas dentro de su cumbre sobre biodiversidad (COP17). Tras la distinción que obtuvo en 2022 la Iniciativa Shan-Shui, se trata del segundo galardón de este tipo que recibe un proyecto nacional de China. Con este nuevo nombramiento, el país asiático se convierte en el primero que cuenta con dos proyectos de ámbito nacional designados como Iniciativas Emblemáticas de Restauración Mundial.
Respaldo internacional
El programa Iniciativas Emblemáticas de Restauración Mundial –creado de forma conjunta por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)– es un reconocimiento internacional que se enmarca dentro del Decenio de la ONU sobre la Restauración de los Ecosistemas.
Esta iniciativa de la ONU, que aspira a rehabilitar ecosistemas dañados en todo el planeta entre 2021 y 2030, premia cada año proyectos de recuperación medioambiental de gran envergadura que considera ejemplares, representativos o influyentes a escala internacional. Colombia, Etiopía, Italia y Estados Unidos figuran entre los otros galardonados de 2026.
Durante la ceremonia de Ereván, el representante regional adjunto para Europa y Asia Central de la FAO, Raimund Jehle, recordó que mantener los ecosistemas del litoral en buen estado es clave para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y los medios de vida.
“Un ecosistema saneado proporciona pesca, protege a las comunidades y contribuye a luchar contra el cambio climático. Recuperarlo exige cuidar por igual la tierra y el mar, así como limar las diferencias que pueda haber entre distintos sectores e instituciones”, señaló. “La iniciativa Bahía Azul de China, que combina la recuperación medioambiental con la coordinación institucional y las inversiones públicas, pone de manifiesto lo importante que resulta aplicar este enfoque”, añadió.
Un proyecto de gran envergadura
La recuperación medioambiental del lago Yundang de Xiamen, en la provincia de Fujian, sirvió de modelo a China para actuar en otras regiones costeras del país, donde en la actualidad aplica un enfoque integral que abarca mar y tierra y desarrolla un plan a gran escala para rehabilitar los ecosistemas marinos.
A lo largo de sus planes quinquenales XIII y XIV, que se corresponden con los periodos 2016-2020 y 2021-2025, respectivamente, el Gobierno de China invirtió 36.630 millones de yuanes (4.920 millones de euros) en sus provincias del litoral para poner en marcha 194 proyectos de recuperación del medio marino. Gracias a ello, el país pudo rehabilitar más de 150.000 hectáreas de marismas junto al mar, mantener a raya la Spartina alterniflora, un tipo de gramínea invasora, y recuperar más de 2.000 kilómetros de costa.
Según indicó Zhong Chongjun, subdirector general del departamento de restauración ecológica del espacio territorial del Ministerio de Recursos Naturales del país asiático, el reconocimiento de la ONU significa el pleno reconocimiento por parte de la comunidad internacional de los avances que ha conseguido China a la hora de preservar y rehabilitar el medio marino.
“Los 194 proyectos que se han llevado a cabo han estabilizado y mejorado ecosistemas marinos clave, favorecido la recuperación de la biodiversidad y ampliado el acceso público a litorales de mayor calidad. Asimismo, han reducido la vulnerabilidad de la costa ante catástrofes naturales y reforzado el papel de los ecosistemas marinos como barrera de protección natural”, señaló Zhong.
“Gracias a los esfuerzos sostenidos que se han realizado, la superficie de manglares ha aumentado hasta alcanzar las 31.700 hectáreas, lo que ha hecho de China uno de los pocos países del mundo donde este tipo de ecosistema gana terreno”, añadió.
Wang Lei, director general del mismo departamento, consideró que el reconocimiento constituye al mismo tiempo un honor y una responsabilidad. “Lo tomaremos como un nuevo punto de partida y seguiremos trabajando para tener bahías limpias, bonitas costas e islas respetuosas con el medio ambiente”, afirmó.
Asimismo, subrayó la importancia de velar por que ecosistemas marinos clave, como los manglares, los arrecifes de coral, las praderas marinas o las marismas que se encuentran junto al mar, permanezcan en buen estado y cumplan su función medioambiental. Mediante la recuperación de la naturaleza se persigue mejorar los medios de vida, crear empleo, aumentar los ingresos de las comunidades y apostar por un nuevo modelo de desarrollo en el que el ser humano conviva en armonía con el mar.
“Estamos dispuestos a reforzar nuestra colaboración con otros países, a compartir la experiencia que hemos adquirido y a unir fuerzas para impulsar juntos el Decenio de la ONU y proteger así nuestro planeta azul”, aseguró Wang.