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Ventajas comparativas

Ventajas comparativas

Buenas infraestructuras, redes logísticas, mano de obra cualificada y excelente ubicación. Según el autor, España tiene potencial para articular proyectos que sirvan de puente entre Europa, China y otros países
RAMÓN M. CALDUCH I FARNÓS - 07 Sep 2026 12:15

El impulso que ha adquirido la cooperación económica entre España y China se ha convertido en uno de los fenómenos más significativos de Europa. Según el Ministerio de Comercio chino, las transacciones entre ambos países superaron en 2025 los 55.000 millones de dólares (47.600 millones de euros), lo que supuso un crecimiento interanual cercano al 10%. El tejido que sustenta esta relación comercial, donde los productos tecnológicos y con alto valor añadido adquieren cada vez más relevancia, continúa mejorando y las inversiones recíprocas rondan ya los 11.000 millones de dólares (9.500 millones de euros).

En los últimos años, punteras empresas chinas de sectores estratégicos han anunciado grandes inversiones en España. Entre ellas destaca la alianza entre Chery Automobile y Ebro-EV Motors para reactivar la histórica planta de Barcelona, aunque también cabe subrayar proyectos de CATL, Envision, Hithium, Trina Solar, Hygreen Energy o Hunan Yuneng en torno a las baterías, los vehículos eléctricos, el hidrógeno verde o la energía solar.

Estas inversiones no responden solo a una búsqueda de nuevos mercados. España ofrece ventajas especialmente competitivas: una ubicación geográfica estratégica que conecta Europa, África y América Latina; una moderna red logística; infraestructuras energéticas de primer orden; capacidad considerable para generar energías renovables; mano de obra altamente cualificada; e integración plena en el mercado único de la Unión Europea. Estos factores la convierten en una plataforma industrial ideal para abastecer a todo el mercado europeo, lo que puede suponer evidentes beneficios para su economía.

La llegada de capital internacional impulsa la creación de empleo cualificado, favorece la transferencia de tecnología, fortalece las cadenas de suministro locales y contribuye a reindustrializar regiones que durante años sufrieron la deslocalización. Además, muchas de estas inversiones se concentran en sectores que la UE ha identificado como prioridades estratégicas dentro de su agenda de descarbonización, sus objetivos de autonomía energética y su política para la transformación digital.

La creciente presencia de empresas chinas ha generado intensos debates de índole política y estratégica en la UE. Las instituciones europeas han ido endureciendo los controles para inversiones extranjeras en sectores sensibles, sobre todo en infraestructuras críticas, tecnología avanzada, inteligencia artificial, telecomunicaciones, defensa, energía y gestión de datos.

No obstante, achacar esta situación solo a rivalidades geopolíticas conduciría a un análisis parcial. La profunda transformación que atraviesa la economía internacional está alumbrando un mundo multipolar donde, en vez de en afinidades ideológicas, las relaciones económicas se basan cada vez más en intereses comunes, estructuras productivas complementarias y colaboraciones de índole tecnológica.

Debido a la creciente interdependencia económica que existe, y pese a tener diferencias políticas, incluso las principales potencias del mundo mantienen relaciones comerciales. China continúa siendo uno de los mayores socios comerciales de la UE, y Europa, uno de los mercados más importantes para las empresas chinas. Esta realidad exige que se desarrollen políticas capaces de combinar la apertura económica y la cooperación internacional con la protección de los intereses estratégicos de cada parte.

Teniendo esto en cuenta, convendría prestar especial atención al libro blanco Una gobernanza global más justa y equitativa: principios, propuestas y acciones de China, publicado por su Oficina de Información del Consejo de Estado, que aboga por dialogar, colaborar y compartir beneficios. Más allá de las diversas interpretaciones políticas que pueda suscitar, la propuesta refleja una tendencia internacional que cobra fuerza: hay que buscar mecanismos de cooperación que permitan abordar desafíos comunes, como el cambio climático, la transición energética, la inteligencia artificial o la salud pública.

En este contexto, España cuenta con condiciones particularmente favorables. Su situación geográfica clave, su activa participación en la UE, su amplia experiencia empresarial internacional y los profundos vínculos históricos, culturales y económicos que tiene con América Latina la sitúan en una posición privilegiada para servir de puente entre Europa, China y el conjunto de Iberoamérica.

Ramón M. Calduch i Farnós es presidente de la Fundación Europea de Medicina Tradicional Complementaria e Integrativa (FEMTCI) y vicepresidente y secretario general de la Fundación Cátedra China. Esta es una versión traducida y resumida de un artículo originalmente publicado en ‘China Daily’, que no comparte necesariamente sus opiniones.