China y Estados Unidos trabajarán para establecer una relación bilateral con una estabilidad estratégica constructiva. Se trata de una nueva perspectiva que el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, acordaron durante la cumbre celebrada en Beijing el 14 de mayo para definir el vínculo que mantendrán las dos economías más grandes del mundo.
El nuevo enfoque servirá como guía estratégica para las relaciones entre China y EE. UU. durante los próximos tres años y más allá, según afirmó Xi durante las conversaciones que mantuvo con Trump durante la visita de Estado de tres días que realizó a China, la primera de un presidente estadounidense en ejercicio en los últimos nueve años.
Xi declaró que la “estabilidad estratégica constructiva” implica una estabilidad positiva con la cooperación como eje principal, una estabilidad saludable con competencia moderada, una estabilidad sostenida con diferencias manejables y una estabilidad duradera con compromisos de paz.
La construcción de una relación con una estabilidad estratégica constructiva entre China y Estados Unidos no debe ser un mero eslogan, sino una acción concreta que emprendan ambas partes con el mismo objetivo, añadió.
Xi expresó que está dispuesto a trabajar conjuntamente con Trump para marcar el rumbo y conducir el gran barco de las relaciones entre China y EE. UU. con el propósito de que 2026 sea un año histórico y emblemático, que inaugure un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales.
Durante las conversaciones, Xi subrayó la necesidad de que China y EE. UU. encuentren la vía adecuada para que las grandes potencias convivan en armonía en esta nueva era. Afirmó que ambos países tienen más intereses en común que diferencias, que el éxito de uno representa una oportunidad para el otro y que una relación bilateral estable resulta beneficiosa para el mundo entero.
Tanto China como Estados Unidos tienen mucho que ganar con la cooperación y mucho que perder con la confrontación. Debemos ser socios, no rivales”, indicó Xi.
En cuanto a las relaciones económicas y comerciales entre China y EE. UU., subrayó que son, por naturaleza, beneficiosas para ambas partes.
“Los hechos han demostrado una y otra vez que en una guerra comercial no hay ganadores”, manifestó. “Cuando hay desacuerdos y fricciones, la única vía correcta es el diálogo en igualdad de condiciones”.
Trump calificó a Xi de “un gran líder” y a China de “un gran país”, al tiempo que expresó que siente un respeto inmenso tanto por el presidente chino como por el pueblo chino.
Tras señalar que su encuentro con Xi era la cumbre más seguida del planeta, Trump declaró que trabajará conjuntamente con el presidente chino para reforzar la comunicación y la cooperación entre ambas potencias, gestionar sus diferencias de forma adecuada, lograr que las relaciones bilaterales sean mejores que nunca y caminar hacia un futuro extraordinario.
Asimismo, afirmó que EE. UU. y China son los países más importantes y poderosos del mundo y que, juntos, ambos presidentes pueden hacer grandes cosas por sus naciones y por el mundo entero.