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Crecer sin perder de vista la tierra
Actuación de un grupo de artistas con trajes típicos en el Gran Bazar Internacional de Xinjiang, en Urumqi. 

Crecer sin perder de vista la tierra

La Región Autónoma Uygur de Xinjiang apuesta por la carne de vacuno 'premium', el algodón y las bayas de goji para impulsar su economía
ZHAO YIMENG - 24 Nov 2025 12:40

En el municipio de Bole, Región Autónoma Uygur de Xinjiang, las reses del Grupo Ganadero Tianlai se crían con todas las comodidades y tienen lo que se llama “una vida feliz”. El agua que beben está a temperatura controlada, comen grano orgánico y llevan collares inteligentes que vigilan su estado de salud las 24 horas. Algunas incluso llegan a recibir masajes si necesitan aliviar picazones o mejorar su circulación.

Las medidas que se aplican en estos establos no solo van encaminadas a construir una marca nacional de carne de vacuno premium, sino también a mejorar la vida de los ganaderos y revitalizar la región.

Tianlai es la única empresa de carne de res de China que puede presumir de tener un certificado orgánico en toda su cadena de producción. Gestiona desde el cultivo del forraje hasta la cría de ganado, pasando también por el procesado del producto y su venta. Cuenta con 6.667 hectáreas de pastos y recursos para alimentar al ganado y también con granjas nacionales de cría, situadas en la prefectura autónoma mongol de Bortala, que le suministran ejemplares de las razas Angus y Herefold, de alta calidad.

Fu Qiang, director de la oficina de agricultura y asuntos rurales de Bole, afirma que Tianlai ha introducido más de 15.000 cabezas de ganado premium e involucrado a varios miles de hogares en la cría de las mejores variedades de reses. “Estamos haciendo esfuerzos para poner en contacto a empresas líderes con agricultores y ganaderos. Hemos probado varios modelos cooperativos para garantizar que granjeros y campesinos también obtengan beneficios”, señala.

En plena temporada

En el condado de Jinghe, a unos 100 kilómetros al este de Bole, aldeas con una larga tradición agrícola se están revitalizando gracias al cultivo de algodón y bayas de goji.

El mes pasado empezó la temporada de recolección del algodón en el condado, que cuenta con 73.000 hectáreas de esta planta. En los campos, 230 personas trabajan para recoger las cápsulas antes de noviembre.
La aldea de Shartur, que lleva cultivando esta planta más de 40 años, es una de las zonas algodoneras más antiguas de Jinghe. En época de cosecha, se desata una feroz competencia entre los compradores que buscan buena calidad.

“Seleccionar las semillas, gestionar el campo y aplicar fertilizantes basándose en la evidencia científica es clave para obtener un mejor rendimiento”, explica Ding Hong-shan, un agricultor que maneja más de 6,67 hectáreas de algodón. Afirma que ahora, gracias a la nueva maquinaria y al asesoramiento personalizado que recibe por parte de expertos, invierte solo 10 horas en completar su cosecha. En 2025, espera que sus cultivos alcancen un rendimiento superior a la media, situada en 7,5 toneladas de algodón por hectárea, lo que le permitirá ganar cerca de 100.000 yuanes (casi 12.000 euros) este año.

Toda una industria

Septiembre es también temporada de bayas de goji. Dilnur, una agricultura de Jinghe, recoge cada día cerca de 20 kilos. Según indica, esto le brinda más de 100 yuanes (12 euros) diarios durante ese mes y entre 200 y 300 (24 y 36 euros) en verano. Además de recolectar, también hace retransmisiones en directo a través de las plataformas Douyin y Kuaishou, donde presenta productos elaborados con bayas para vendérselos a compradores del sur de Xinjiang.

De acuerdo con la oficina de agricultura y asuntos rurales de Jinghe, el año pasado se vendieron 28,75 toneladas de bayas de goji frescas a una media de 126 yuanes (15 euros) el kilo, lo que se tradujo en un aumento de ingresos para los agricultores locales. En la actualidad, en Jinghe se han desarrollado más de 40 variedades de productos elaborados con bayas de goji –entre ellos zumos, tés, cervezas y fideos–, que luego se exportan al mercado nacional o a países como Indonesia o Brasil.

La Región Autónoma Uygur de Xinjiang, que se estableció en 1955, celebra este año su 70 aniversario. La aplicación de nuevas perspectivas a su agricultura y ganadería está reforzando su economía, pero no es la única fuerza que la impulsa. Gracias a sus ricos recursos naturales y sus grupos étnicos, crece también el desarrollo cultural y turístico. Solo el año pasado, la región recibió 302 millones de visitas, que generaron un gasto total de 359.500 millones de yuanes (42.800 millones de euros).