CERRAR

Este website está editado por el diario China Daily de la República Popular China, que asume toda la responsabilidad sobre sus contenidos

Crecer sin traicionar al medio ambiente
En Kaili, provincia de Guizhou, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se centra en la mujer. 

Crecer sin traicionar al medio ambiente

Desde los años setenta, China ha sacado de la pobreza a 850 millones de personas. Según la representante de la ONU en el país asiático, el reto consiste en promover un desarrollo respetuoso con la naturaleza
LIU XUAN - 22 Dic 2020 8:00

Cuando, en 1999, Beate Trankmann trabajó en Beijing como empleada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), apenas se veían coches por la carretera y había tan pocos edificios modernos en el horizonte que no resultaba difícil contarlos de uno en uno. “No hacía falta alejarse mucho de la capital para ver situaciones de pobreza severa”, rememora la hoy representante titular del PNUD en China. “A tan solo 40 o 60 kilómetros de la ciudad, la gente no podía llegar a fin de mes”.

Al igual que el resto del país, la capital ha cambiado radicalmente desde entonces. “Hoy tiene una red de metro muy sofisticada y todos sus autobuses funcionan con hidrógeno y carburantes limpios”, subraya. China lidera muchos frentes, como el de las energías verdes, un sector al que el PNUD presta especial atención, afirma Trankmann, para quien es fundamental conseguir un equilibrio entre desarrollo y medio ambiente. Conservar el entorno natural puede estimular industrias como el turismo y ayudar a mejorar la vida en las zonas rurales, que dependen estrechamente de la calidad de sus ecosistemas.

China ha sabido desarrollar con éxito una sociedad xiaokang o “moderadamente acomodada”, algo que ha contribuido a erradicar la pobreza, el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.  En 1990, el PNUD estableció el Índice de Desarrollo Humano (IDH), una clasificación que se calcula combinando los datos de la esperanza de vida, el nivel de educación y los ingresos per cápita de los países. Aquel año, China reunió 0,501 puntos, lo que la colocó en el grupo de cola. No obstante, en 2018 ya tenía 0,758 puntos y figuraba entre los países de la categoría superior, algo que demuestra que ha sabido combatir con éxito la pobreza. En ello se han involucrado todos los estamentos administrativos, desde el Gobierno hasta la última aldea. Además, el PNUD se ha alineado con las estrategias chinas de desarrollo, ya que ambas tienen mucho en común. Cada situación de escasez se aborda a través de un plan único y personalizado. 

En la provincia de Yunnan, por ejemplo, la ONU apostó por un proyecto para empoderar a las mujeres de la etnia yi a través de bordados tradicionales. En 2015, más de 2.600 personas se habían beneficiado de él; el 90% de ellas eran mujeres. Además, esta forma de artesanía pasó de generar 96 euros mensuales de media por persona a 164 euros, algo que hizo que proyectos similares se replicaran en la provincia de Guizhou con mujeres de la etnia miao.

Según el Banco Mundial, desde que China empezó su proceso de reforma y apertura a finales de los setenta, ha sacado de la pobreza a 850 millones de personas. 

Objetivo cumplido

Según anunció hace poco, China ha conseguido que 100 millones de personas abandonen la pobreza en los últimos ocho años, con lo que ha cumplido los objetivos que se había marcado. El país se ha propuesto erradicar la pobreza extrema para 2020, para lo que ha puesto en marcha diversas medidas. No solo ha impulsado el desarrollo de industrias específicas para crear empleos y aumentar la riqueza, sino que ha realojado a personas que vivían en entornos deteriorados y mejorado los servicios públicos. Desde que inició su gran reforma económica, en 1978, China ha ajustado varias veces su umbral de la pobreza. Según el Buró Nacional de Estadísticas, en las zonas rurales es en la actualidad de 2.300 yuanes anuales por persona, de acuerdo con los precios de 2010. Según este estándar, en 2019 el umbral se situó en 3.218 yuanes (405 euros).