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El triaje médico para mayores, en casa gracias a la IA
Una mujer mayor prueba un robot en una residencia de Hangzhou, provincia de Zhejiang. Se trata de una máquina diseñada para hacer revisiones básicas, controlar el estado de salud de las personas y acompañarlas.

El triaje médico para mayores, en casa gracias a la IA

Ante el envejecimiento de la población, China recurre a aplicaciones de inteligencia artificial para ayudar a las personas de edad avanzada a decidir cuándo deben acudir al hospital
WEI WANGYU - 20 May 2026 13:10

Ye Cuihua tiene 79 años. En vez de acudir al centro de salud cuando siente palpitaciones en el pecho, se mira la muñeca. En cuestión de segundos, su reloj inteligente se sincroniza con una aplicación que se llama Ant AQ, que le informa de que tiene la tensión un poco alta. A continuación, la emplaza a reducir el consumo de sal, seguir controlándose y llamar al médico si los síntomas persisten. “Es como tener siempre en casa a alguien a quien preguntar”, asegura.

Escenas similares se repiten cada vez más en toda China. La población de personas mayores de 65 años se ha duplicado y ha pasado de representar el 7% al 14% del total en apenas 23 años. Se trata de un cambio demográfico que en Francia tardó un siglo en producirse, lo que ha colocado al sistema sanitario del país en un punto crítico. La solución para poder atenderlos de forma óptima no solo pasa por construir más hospitales, sino en mejorar el “triaje en el hogar” mediante inteligencia artificial.

El sistema médico chino arrastra desde hace tiempo un desequilibrio estructural: los mejores médicos y equipos se concentran en las grandes ciudades, mientras que las poblaciones pequeñas y el campo cuentan con menos recursos.

“Para los pacientes mayores, como yo, ir al médico suele suponer un largo viaje en autobús, horas de espera y la incertidumbre de no saber si tus síntomas justifican o no el desplazamiento”, relata Ye. La IA no soluciona todo eso, pero sí que está comenzando a transformar un momento crítico que tiene lugar antes de cualquier visita al hospital: el momento en que una persona decide si ir o no.

Las aplicaciones de IA son capaces de cruzar síntomas, historiales médicos y lecturas básicas de dispositivos electrónicos, lo que puede da una primera orientación al paciente cuando este siente malestar o se preocupa, y ayudarle a tomar una decisión. Para los usuarios de edad avanzada, estas herramientas se han convertido en un nuevo acompañante.

En Kangyuxuan, una residencia privada para personas mayores de Beijing, algunos residentes ya incorporan asistentes digitales en sus rutinas: consultan el horario al que deben tomar su medicación, llevan un registro de sus horas de sueño o simplemente les preguntan qué sucede si sienten un pinchazo en la rodilla.

El personal de la residencia asegura que, aunque este tipo de interacciones son de tipo práctico, cumplen también una función emocional. “No están solo utilizando una herramienta. Se están acostumbrando a recibir respuesta”, asegura Cui Xiaohan, una de las cuidadoras del centro.

En un país donde el modelo de familia se transforma a gran velocidad y millones de personas viven solas o con poca compañía, esa atención es importante. Las aplicaciones de IA –siempre disponibles, nunca impacientes– pueden llenar en parte el hueco que dejan los hijos ausentes o los cuidadores sobrecargados.

Esto no significa que la tecnología vaya a reemplazar a las relaciones humanas. No obstante, sí que sugiere que el cuidado, tal como lo viven las personas mayores, es cada vez más un asunto híbrido: en parte humano, en parte máquina.

No estamos, sin embargo, ante un sistema perfecto. “Por muy buena que sea una aplicación, no sirve de mucho si una persona de 75 años no es capaz de entender cómo funciona”, recalca Cui. Por ello, algunas plataformas han empezado a simplificar las interfaces, incorporar comandos de voz o incluso reconocer dialectos. Aunque puedan parecer menores, estos ajustes son los que realmente determinan si una tecnología va a utilizarse o no.

La IA puede resultar útil a la hora de dar los primeros pasos, pero para la mayoría de las personas mayores no tiene la autoridad de un profesional sanitario. Más bien, se trata de una herramienta que forma parte de un sistema en el que el médico continúa teniendo la última palabra.

El futuro de la IA en el cuidado de personas mayores quizás no consista en sustituir a los profesionales, sino en convivir con ellos: algoritmos que vayan de la mano de los médicos, herramientas digitales que complementen la experiencia humana. Conforme China vaya envejeciendo, es probable que esa coexistencia se convierta en una se las señas de identidad de su sistema sanitario.