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La IA da el salto  al mundo tangible
Revisión de robots humanoides en un centro tecnológico de Zigong, provincia de Sichuan.

La IA da el salto al mundo tangible

Integrar la inteligencia artificial en máquinas y robots es una de las prioridades de China. Esta tecnología forma parte de su estrategia para crecer
CHENG YU - 06 May 2026 12:51

Lingshu es un robot humanoide que mide 1,66 metros. Trabaja en la cadena de montaje de una fábrica de Hefei, provincia de Anhui, donde se dedica a ensamblar finísimas láminas dentro de piezas que se encuentran en movimiento. Su tarea requiere altas dosis de precisión: desviarse menos de un milímetro podría arruinar el proceso.

Esta escena, que antes solo podía verse en laboratorios de investigación, se repite en cada vez más plantas de producción de China. Sin duda, ilustra bien el esfuerzo que está llevando a cabo el país para desarrollar la inteligencia artificial (IA) aplicada a máquinas y convertirla en un motor clave de su expansión económica.

A diferencia de los antiguos robots industriales, programados para desempeñar tareas concretas, humanoides como Lingshu incorporan inteligencia artificial, lo que permite que un único sistema de IA controle distintos tipos de aparatos, explica Zhang Zhaohui, fundador y director ejecutivo de Youibot, la empresa que los desarrolla. Según afirma, uno de estos robots puede ser tan eficiente en su turno como ocho o doce trabajadores humanos. Y eso, sin olvidar que está capacitado para operar durante 24 horas al día.

El presidente chino, Xi Jinping, aseguró en enero que apostar por las industrias del futuro es vital para desarrollar nuevas fuerzas productivas de calidad y actualizar el tejido industrial. También para mejorar la calidad de vida de la población, fomentar el pleno desarrollo de las personas e impulsar el progreso social en todos sus ámbitos. En febrero, Xi visitó un vivero de empresas de Beijing llamado E-Town, donde se encuentra un parque nacional que investiga nuevas tecnologías de la información. El gesto puso de manifiesto, una vez más, que el líder chino presta mucha atención a los avances científicos y tecnológicos, como demuestra también la política del país.

Según recoge el Informe sobre la Labor del Gobierno de 2026, China se ha comprometido a establecer mecanismos que favorezcan la inversión en industrias del futuro: IA aplicada a entornos físicos, energías emergentes, tecnología cuántica, interfaces que conecten el cerebro humano con ordenadores y tecnología 6G.

Una apuesta clave

Esta declaración de intenciones supone un nuevo paso en el desarrollo de la IA integrada en máquinas, un concepto que China convirtió por primera vez en prioridad nacional en 2025. Con ello se refiere a la incorporación de inteligencia artificial en cuerpos físicos que puedan interactuar con el mundo real. Como recuerda Yao Qizhi, ganador del Premio Turing y miembro de la Academia de Ciencias de China, es algo que requiere hacer converger procesadores de datos, algoritmos, hardware e información sobre el mundo tangible.

China prevé que este mercado facture 400.000 millones de yuanes (50.400 millones de euros) en 2030 y supere el billón de yuanes (126.100 millones de euros) en 2035. Solo la empresa UBTech, que está desplegando sus robots humanoides Walker S2 por las fábricas del sur del país, asegura haber recibido ya pedidos por valor de más de 100 millones de yuanes (12,6 millones de euros). Este mismo año planea entregar más de mil unidades.