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Robots con IA incorporada: del escaparate a la fábrica
El público observa con atención una de las pruebas de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides 2026, que se celebraron del 22 al 26 de agosto en Beijing. Z

Robots con IA incorporada: del escaparate a la fábrica

China ensaya la eficacia de dispositivos con inteligencia artificial en escenarios reales de su vasta industria. Modelos como Agibot G2 o Galbot S1 ya ‘trabajan’ en cadenas de producción
CHENG YU - 17 Sep 2026 10:20

Microduck, un pato robot que se bambolea al andar, recoge cosas con el pico y puede patinar sobre ruedas, se ha convertido en un inesperado bombazo de la IA en todo el mundo. El dispositivo, inusualmente accesible, puede comprarse por 399 dólares (345 euros). En sus primeras 24 horas en el mercado, este curioso aparato facturó más de 2,6 millones de dólares (2,25 millones de euros) en ventas y sus creadores recibieron 10.000 pedidos en los días que siguieron a su lanzamiento.

Detrás del invento está la empresa francesa de robótica Pollen Robotics, responsable de su desarrollo, que forma parte de la plataforma de IA Hugging Face, con sede en Nueva York. Sin embargo, Microduck funciona gracias a un chip de la firma china Rockchip, que la compañía Seeed Studio fabrica en Shenzhen, provincia de Guangdong.

Pese a su simpática apariencia, este pato encarna un cambio de paradigma tecnológico. La carrera internacional de la IA está propiciando que se pase de modelos que generan palabras e imágenes a artefactos tangibles que incorporan IA, como robots capaces de reaccionar, razonar y actuar en el mundo real. En este escenario, China confía en que las grandes dimensiones de su industria manufacturera, la extensa cobertura que ofrecen sus redes logísticas y su creciente ejército de robots le den ventaja a la hora de competir.

Esa transición que está llevando a cabo la IA hacia el mundo tangible se hizo más que evidente en Beijing durante el pasado mes de agosto. Por un lado, más de 373 empresas del sector se dieron cita en la última Conferencia Mundial de Robótica de la capital china, donde 311 de los más de 3.000 productos que se presentaron eran nuevos. Por otro, la ciudad acogió días más tarde los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, en los que más de 2.000 de estos aparatos participaron en carreras de velocidad, combates y bailes, además de enfrentarse a pruebas inspiradas en escenarios reales de fábricas, hogares o relacionados con el sector servicios.

Juntos, ambos eventos pusieron de manifiesto que la industria robótica china trata de dar un giro clave: pasar de crear máquinas que resultan vistosas en presentaciones a máquinas capaces de trabajar en fábricas de verdad.

Entrenar en el mundo tangible

En Nanchang, provincia de Jiangxi, hay una planta de la compañía Longcheer Technology donde se fabrican tablets. En junio, ocho robots G2 de la firma Agibot, que tiene su sede central en Shanghai, trabajaron en su cadena de producción 24 horas al día durante seis jornadas seguidas. Su tarea consistió en colocar y retirar tablets,transportarlas entre distintas localizaciones y clasificarlas después de inspeccionarlas.

Una vez terminada la prueba, Agibot concluyó que el margen de error de las máquinas al colocar la mercancía había sido inferior a un milímetro y que habían sido capaces de distinguir entre productos aptos y defectuosos. El ejemplo ilustra cómo China pretende que las fábricas se conviertan tanto en un mercado de robots que incorporan IA como en un laboratorio para desarrollarlos.

Otra firma del país asiático que se dedica a elaborar este tipo de dispositivos, Galbot, apunta hacia tareas de más envergadura. Su modelo Galbot S1 trabajaen la cadena de producción del gigante de baterías Contemporary Amperex Technology (CATL), donde manipula y selecciona piezas.

Según asegura CATL, este robot es capaz de llevar en sus dos brazos hasta 50 kilos de peso y trabajar durante un máximo de ocho horas. Tanto esta compañía como Galbot colaboran juntas en la actualidad con el fin de implementar estándares internacionales y servicios posventa en el ámbito de los robots humanoides.

CATL, que es el mayor fabricante de baterías para vehículos eléctricos del mundo, protagoniza en este caso una curiosa convergencia: después de haber contribuido a forjar la cadena logística de automóviles de energías alternativas en China, ahora se encarga de proporcionar tanto el entorno de trabajo para la próxima generación de trabajadoresrobóticos como las baterías que necesitan.

La próxima meta de la industria ha dejado de consistir en diseñar humanoides que puedan caminar. Ahora se trata de saber si miles de robots serán capaces de asumir trabajos monótonos, como cargar, clasificar, inspeccionar y transportar, a un coste lo suficientemente bajo como para que los jefes de las fábricas sigan adquiriéndolos.

Según afirma Ken Goldberg, profesor de robótica de la Universidad de California, en Berkeley, una de las principales limitaciones del sector es que existen muy pocos datos con los que entrenar a estos robots; es decir, resulta difícil encontrar ejemplos con los que enseñar a estos dispositivos a moverse de forma correcta en el mundo real. En este sentido, la enorme industria manufacturera con la que cuenta China podría convertirse en algo más que un lugar en el que vender y comprar robots: podría convertirse en una auténtica fábrica de datos.