Cada mañana, en el barrio madrileño de Usera, Liu Jianmei enciende el horno de su local y se pone a trabajar. Su restaurante, Jin Yun Shao Bing (Nicolás Sánchez, 59), está especializado en shaobing de Jinyun, un tipo de pan tradicional chino, cubierto de sésamo, tierno por dentro y crujiente por fuera.
Esta especialidad procede del condado de Jinyun, en la provincia de Zhejiang. Tiene forma de torta y, en su versión clásica, lleva un relleno de panceta y verduras. Desde su inauguración, en 2015, el establecimiento de Liu atrae a clientes de todo el mundo y recibe comentarios muy positivos. También el shaobing, como receta, cosecha reconocimiento internacional. Por segundo año consecutivo, la cadena CNN lo ha incluido en su lista de los 50 mejores panes del mundo.
Cada región, una receta
No obstante, el shaobing no es un único producto, como piensan muchas personas fuera de China. Este nombre se utiliza para designar a una amplia gama de panes planos que varía mucho de una región a otra. Cada territorio tiene su forma de prepararlos y consumirlos.
En Beijing, por ejemplo, es consistente, crujiente y lleva sésamo. Suele rellenarse con carne de vacuno, burro o cerdo, y mojarse en leche de soja en el desayuno. En la provincia de Shaanxi tiene forma de bocadillo y un interior muy tierno, mientras que en la Región Autónoma Uygur de Xinjiang acostumbra a ser tipo naan, más grande, plano, seco y aromático. Se come solo o acompañado de cordero, yogur o té.
De entre todos ellos, el shaobing de Jinyun es muy apreciado por su textura y sabor. Debido a su historia, que se remonta a siglos atrás, ha sido reconocido como patrimonio cultural inmaterial de China.
Con información de Zheng Jinran